Algunos apuntes sobre Educación: Victoria Matamoro A través de los tiempos, diferentes ideologías han sostenido diversas dicotomías basadas, a su vez, en la gran dicotomía entre naturaleza y cultura, como si entre estos dos elementos de un todo hubiera una separación preestablecida, dada e inamovible; como si en la naturaleza del ser humano no estuviera incorporado el producto de su accionar, es decir de su hacer, de su pensar, de su sentir; como si en la producción cultural no estuviera integrada la propia naturaleza del hombre y la que lo rodea. Cuando hablamos del todo y cuando descartamos la dicotomía estamos afirmando que el hombre, su cultura y la naturaleza son partes inseparables de una realidad que trasciende al propio hombre como ser individual, pero que le pertenece a él y a su sociedad. Esta dicotomía es la base de un concepto de educación como un proceso de transmisión de la cultura y por ende del hombre como un receptor de esa cultura. Nuestra postura sostiene que tanto la cultura como la educación se construyen socialmente con la participación de todos los hombres. Para nuestra concepción, el hombre se define como el ser humano que: · es persona entendida como aquel ser que nace y se desarrolla en una sociedad, de la que se nutre y a la que a la vez nutre; que a lo largo de su vida conforma una historia que le da sentido, intención y dirección a la misma; que es conciente de sí mismo, de la realidad, de su entorno mediato e inmediato, actual e histórico. · tiene conciencia e inconciente, ambos componentes funcionales de un aparato psíquico que no está premoldeado, que se conforma a partir de las relaciones que establece con los objetos y con las personas sostenidas por "una energía" que es la afectividad. Componentes que no son antagónicos. A veces son complementarios y a veces suplementarios. Hablar de conciencia significa hablar de la faz subjetiva de los procesos perceptivos que provocan placer o displacer y que hacen uso de los procesos racionales y afectivos. La conciencia recurre al inconciente, éste como el sistema de producción lógico o semiótico, memoria estructurante donde se guardan los pensamientos (prejuicios, miedos, mitos, dolores, satisfacciones, experiencias...) algunos en estado latente y otros reprimidos, que tienden a manifestarse como pulsiones, a través del lenguaje y las actitudes, para ser satisfechas por representar intereses y necesidades vitales para el ser humano. · es libre, capaz de optar entre varias alternativas para construir su proyecto vital a sabiendas de que la libertad de su realización está acotada al proyecto social y a los valores del mismo, los que puede o no compartir; es libre con su pensamiento, sus ideas, sus emociones porque ellos siempre le pertenecen y puede preservarlos aun cuando el entorno lo hostigue y presione para que los cambie. · es el único ser ético, es el único ser que puede construir las formas de vida y el sustento de las mismas para él y para su medio social, desplazando sus impulsos primarios en función de valores acordados y legitimados socialmente. El ser humano, el único ser vivo que logra esas cualidades vitales, no puede desarrollarse como tal sino en una sociedad y su desarrollo se enmarca necesariamente en una determinada cultura y pautas de vida de su sociedad. Como nos ocurrirá en reiteradas oportunidades en esta tarea de explicitar nuestras ideas, vemos aquí que el ser humano es una paradoja. Es persona desde el deseo de sus padres, naciendo ya con un bagaje cultural que lo signa, pero es preciso que interaccione con otros seres humanos para conformarse como persona en una tarea cotidiana de construcción y refuerzo de vínculos que, al mismo tiempo, van modificando esa cultura, la mayor parte de las veces imperceptiblemente. Hablar de persona, hablar del hombre, desde esta concepción, implica hablar de educación como el proceso principal por el cual el ser humano alcanza logros o resultados o rendimientos que se inscriben en cinco grandes categorías: · participa de y construye un lenguaje común para establecer los vínculos con los otros, necesarios para alcanzar ser persona · elabora conocimientos y adquiere otros a partir de esa particular relación vincular con los demás y con el entorno · comprende los principios que subyacen a esos conocimientos, los estructura, manifiesta las formas de pensamiento y del propio conocimiento no en forma meramente utilitaria sino por una satisfacción de sus intereses vitales y con un fin más global, más completo y común a otros · desarrolla su pensamiento crítico y lo utiliza para comprender y transformar la realidad en comunidad · elabora una escala de valores que determinan cómo es y cómo funciona el ámbito en que vive, incluyéndose él mismo en forma responsable y comprometida Lo que hasta aquí hemos mencionado son grandes logros del proceso educacional de toda persona. Queremos enfatizar la necesidad de considerarlos en conjunto: no se le ocurriría a nadie pensar que alguien es educado si únicamente ha alcanzado alguno de esos logros. Pongamos un ejemplo: un “tecnócrata” en cualquier área, que domina plenamente un gran cúmulo de conocimientos de esa especialidad o que ha logrado construir un marco conceptual de gran complejidad respecto de la misma pero que no tiene una visión integradora que le permita conceptualizar y operar con esta especialidad como una parte del conjunto de la cultura y de la realidad humana; que tiene una visión restringida y limitada de la realidad en la que opera buscando pragmáticamente los resultados como fines en sí mismos, sin una orientación a la complementariedad del conocimiento proveniente de diferentes áreas y que hacen al todo complejo que es la vida; que no contempla el hecho de que, por muy “técnica” que sea el área en la que se desempeña, siempre su producto tiene como fin a los seres humanos y su entorno y, por consecuencia, su propio trabajo no puede estar desprovisto de una mirada valorativa hacia él mismo, hacia su trabajo y hacia los otros. Esta parcialidad en su concepción de vida, de ciencia, de técnica, de producción del conocimiento, de trabajo, de crecimiento, de madurez, nos haría coincidir, seguramente, en que, si bien “sabe sobre su área”, esta persona no puede considerarse plenamente “educada”.
Hemos hablado de las categorías en cuanto a los resultados o logros de un proceso que merezca el nombre de educación. Pero para que este proceso pueda ser considerado educacional debe además ajustarse a dos criterios: · que el proceso sea conciente e intencional por parte del sujeto · que sus contenidos sean reconocidos como socialmente valiosos Hablar del proceso educacional es tener en cuenta diversas actividades, formas de pensamiento, de comportamiento y actitudes íntimamente relacionadas, pero no siempre este conjunto obtiene como resultados una persona educada. Para ello es necesario que la persona que aprende sepa lo que está haciendo, lo que está tratando de alcanzar y el rendimiento de ello y que tenga interés en aprenderlo. Por lo tanto, la conciencia es el sustrato, el sustento y la mira de todo proceso educacional. Si retomamos nuestro concepto del hombre donde uno de cuyos componentes definitorios es la conciencia, podemos concluir que la educación es co-existencial a la naturaleza misma del ser humano. Decir que los contenidos deben ser reconocidos como socialmente valiosos implica extraerlos del ámbito de “laboratorio” de los pensadores y especialistas “técnico-científicos” y trasladarlos, introducirlos, sumergirlos en el seno de la misma comunidad quien los legitima desde sus valores, su deseo de conocer y usar esos contenidos, es decir desde su cultura. La educación es parte del proceso de construcción del sujeto individual y social, de realización vital, de participación y de proyección creadoras para promover y actuar en el quehacer social. Este proceso formativo, al que tiende todo accionar con fines educacionales, puede analizarse desde cuatro grandes perspectivas: · Desde una perspectiva del PROCESO HUMANO: La educación es un proceso armonioso, integral y permanente de la persona humana tendiente al desarrollo y construcción de su subjetividad individual y social, sin solución de continuidad en el tiempo de su vida. · Desde una perspectiva del PROCESO HUMANIZANTE: La educación es parte del proceso formativo, de realización vital, de proyección y realización creadora tendiente a la definición del propio proyecto de vida del hombre y del proyecto social basado en los valores, las pautas culturales que lo sustentan, en las expectativas de lograr una sociedad justa, humanizante y autónoma. · Desde una perspectiva del PROCESO DE CAMBIO: La educación es parte del proceso de adaptación del individuo al mundo en que vive y, dado que este mundo está en constante evolución y el hombre es uno de los agentes potenciales de cambio, la adaptación al cambio debe constituir un proceso continuo y no algo que se da por terminado para siempre en los años de la infancia, la adolescencia o la juventud. · Desde una perspectiva SOCIOCULTURAL:
- La educación es una de las formas de construir la cultura . Le pertenece a la actividad del hombre y de la sociedad toda.
Profundizando el concepto de educación, podemos especificar algunas implicaciones que agruparemos a partir de dos variables: la del ser humano sujeto de la educación y la del proceso educacional mismo. A. La persona y la educación 1. la educación conlleva siempre una relación humana, sea ésta entre dos o más personas o entre grupos. Pero no cualquier tipo de relación humana puede constituir la base para un proceso educacional.
- Este proceso educacional requiere que...
2. todos los sujetos sean protagonistas activos del proceso en que se involucran, para que realmente sea conciente e intencional. Por lo tanto, ... 3. al hablar de educación, hablamos de un proceso centrado siempre en la persona que aprende. El fin de la educación es la persona que aprende y no el contenido, ni el proceso de enseñanza, ni el que enseña, ni la institución, ni los medios, ni las técnicas, ni las actividades de aprendizaje. En consecuencia, la relación humana para un proceso educacional debe ser vincular e interactiva. B. El proceso educacional 1. al hablar de educación siempre está implícito el aprendizaje, dado que es a través de los aprendizajes que se va plasmando el proceso educacional de la persona. Aprender implica una tarea, un hacer algo, un esfuerzo, una intención: aprender (como acción) para el logro del aprendizaje (como resultado) 2. la educación se promueve a través de procesos de distinta naturaleza. Uno de ellos es la enseñanza, erróneamente asociada en forma biunívoca al aprendizaje y, por ende, a la educación 3. la educación implica que la persona que aprende opere siempre con contenidos socialmente valiosos, personalmente significativos y contextualizados para que pueda así construir su conocimiento, sus esquemas de pensamiento, sus formas de acción, sus valores y sus actitudes Este agrupamiento es un recurso que nos sirve para analizar más detalladamente el concepto de educación. Pero todos sus componentes están obviamente integrados e interrelacionados en forma activa y se implican mutuamente. Como síntesis, afirmamos que la educación no es un proceso que abarque una etapa vital determinada; se extiende a lo largo de la vida del hombre. La educación debería ser un proceso humano permanente y continuo, porque "el ser educado" no es un producto final y acabado. Como dice R. S. Peters : "ser educado no es haber llegado, es viajar con una visión diferente". En el próximo capítulo analizaremos aún más profundamente cada una de estas implicancias.
